La Asociación Däash es una entidad española sin ánimo de lucro, que se crea respondiendo exclusivamente a la necesidad de conformar un marco estructural y funcional a diferentes programas, planes, iniciativas y proyectos relacionados con diversos ámbitos, entre los que prevalecen los de Cultura y Educación.
Es por ello, que hemos justificado el diseño de una nueva estructura, orgánica, móvil y dinámica; que tiene como principio primordial el concepto de crecer aprendiendo y de aprender para crecer.
Somos seres humanos, individuos, seres sociales, que nos sumamos en una búsqueda activa común, compartiendo ideas, conceptos, pensamientos, códigos, formulaciones, teorías y metodologías para la acción.
Cada uno de nosotros posee una profesión y un saber específico que nos permite aportar conocimiento en un espacio de intercambio y aprendizaje para y por la acción.
Necesitamos de todos: individuos, colectivos, grupos, asociaciones e instituciones, para aprender, tanto de aquello con lo que coincidimos, como de aquello con lo que no: ‘lo que hacer y lo que no hacer’. Las relaciones que desarrollamos con nuestro entorno definen el lugar en el que nos encontramos para actuar.
Observar, pensar, reflexionar, compartir, aceptar y convivir, discernir, aprender y aprehender, actuar.
Aprender para enseñar.
Enseñar para aprender.
¿Por qué prestarle especial importancia a los medios audiovisuales?
Nosotros buscamos una opción que permita intercomunicar personas, sin importar su cultura. O mejor dicho, nos importa mucho la cultura de cada persona, y creemos que ese conjunto de elementos que porta consigo misma es de las cosas mas valiosas a las cuales pueda llegar alguna vez a tener acceso, por ello, no queremos que las modifique, desvalorice, olvide o pierda... ni para comunicarse.
La posibilidad de la imagen, tanto fija como móvil, y del audio, dentro de un intercambio e interacción en una relación entre seres humanos, recupera la importancia del registro gestual.
Sobre todo, a través de la documentación audiovisual, buscamos acercar una posibilidad, a las personas, de reidentificación con su propia identidad de pertenencia a un grupo cultural específico.
Diariamente, prácticamente casi todas las personas, estén donde estén ubicadas en el lugar del planeta que sea, tienen acceso a imágenes que no son propias de su grupo, sino que son producidas masivamente, por una industria ajena. En general, creemos que la cantidad de imágenes que NO buscan incentivar el consumo es mínima, alarmantemente mínima. Ropa, calzado, comida, estilo de vida, u opciones de mejorar la calidad de vida, son encontradas tanto en productos de distribución y consumo masivo (jugos, lácteos, verduras), como en publicaciones o en la vía pública.
La mayoría de estas imágenes se producen por personas de una cultura diferente a los individuos que son su destino (público objetivo): resaltando las diferencias y planteando, indirectamente, una realidad codificada (metalenguajes y psicología de la imagen): nunca podrán ser lo que no son, ni tener lo que ya no tienen.
No estamos diciendo nada nuevo: algunas empresas, muy a nuestro pesar, entendiendo esta posibilidad de lectura, han iniciado, hace ya algunos años, a incluir en sus imágenes, personas que sean identificables por el grupo de destino de dicha producción audiovisual, apostando por actuar como parte de procesos de reconocimiento individual y social.
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El fin último de esta Asociación es dejar de existir.
El deseo es lograr alcanzar un grado de desarrollo intelectual y de posesión de los medios de producción, en la población mundial, que permita la elaboración de prácticas ideológicas independientes, sin la necesidad de colaboración externa -poderosa, pudiente e iluminada-.
Hasta ese momento (que hoy en día pareciera idílico o utópico) hay trabajo por delante, y vemos que es mucho.
Creemos que el poder de manejar la propia imagen por parte de los grupos culturales o étnicos, en estado de emergencia o de marginación, -política, económica, social y/o cultural-, o no ha sido trasladado o ha sido cedido de forma incompleta o tendenciosa (reafirmando situaciones de control y dominio).
Desde este punto es que nos paramos a razonar y a autoevaluarnos frente a las decisiones que asumimos dentro del marco de los diferentes proyectos en los que nos encaminamos: aprender para crecer.
Aprehender para seguir creciendo. Como en todo ciclo vital, sabemos, que crecemos hasta morir.
Hasta ese momento, que con certeza nos llegará, estamos aquí.
Intercambiando. Aprendiendo. Haciendo.
Viviendo.
En movimiento.